Sígueme, Hanoi

La estancia en la familia de Cay y el viaje por el norte de Vietnam los ha gestionado la cooperativa cultural de Thon Tha, cuyo objetivo es promocionar el turismo responsable en el pueblo. El turista debe ser compatible con las maneras tradicionales de ganarse la vida, fomentar la cultura local y proporcionar un incentivo para que los jóvenes no abandonen el pueblo.

La cooperativa fue puesta en marcha por Thu Trang, una hiperactiva y sonriente mujer de veintitrés años que dirige la ONG Follow me Hanoi.

Recién licenciada en sociología, llegó a Thon Tha por casualidad. Se encontró con unos campesinos con buenas ideas e intenciones, pero que no sabían de turismo ni de marketing. Decidió quedarse un tiempo y ganarse su confianza. La recibieron con recelo. Inexperta, mujer, joven y de la capital. ¿De dónde había salido esta mujer? ¿Quién la había llamado?

Pasó varios meses en el pueblo, construyendo un proyecto sólido. Decidieron empezar con tres habitaciones en tres casas del pueblo, que alojarían a viajeros interesados en conocer una realidad libre de los conservantes y colorantes de los circuitos turísticos. Contactaron con una red europea de voluntariado, para que les enviase personas interesadas en enseñar inglés en la escuela del pueblo. Diseñaron una página web, con la oferta de alojamientos y excursiones en moto por la zona.

Llegaron los primeros turistas, los primeros profesores voluntarios. El proyecto había arrancado. Una tarde, Thu Trang reunió a los miembros de la cooperativa y les dijo que se iba, que debían continuar por su cuenta. Su trabajo había terminado, les daría ayuda puntual pero ella se volvía a Hanoi, con un nuevo proyecto ya en mente. “Al principio fue muy complicado”, nos explica. “Me llamaban cada vez que surgía cualquier problema”. Tuvo que volver varias veces al pueblo. Pero cada vez la llaman menos.

Todo esto nos lo cuenta en la terraza del emblemático City View Café de Hanoi, en un quinto piso con vistas al parque central de la ciudad. Hemos quedado a las ocho de la mañana. A las ocho y veinte todavía no ha llegado, así que bajo a la calle por si nos está esperando ahí. No hay nadie. A los cinco minutos llega una Vespa azul que aparca apresuradamente. Sin quitarse el caso, una chica corre hacia las escaleras y las sube tan deprisa que la pierdo de vista. Cuando vuelvo a la terraza, Thu Trang ya se ha sentado en la mesa con Cristina.

No para de hablar y mover las manos y preguntarnos y sonreir. Le supone un gran esfuerzo mantenerse en la silla. Es una idealista, pero con ese toque asiático que siempre te habla de dinero, de negocios que puedan prosperar. Dice que a ella lo que le interesa es el social business, la empresa social. Un concepto que parece sacado de una revista de negocios, porque todo cuadra a la perfección. Pero no son palabras vacías.

Después de la cooperativa de Thon Tha, fundó con una amiga la ONG Follow Me Hanoi. Esta vez su objetivo es dotar de oportunidades a los jóvenes marginados de los barrios más pobres de Hanoi. Les forma para que puedan ser guías turísticos, y vende sus circuitos a través de una página web. Le ofrecemos ayuda con el marketing, y nos dice si podemos conseguir que su web salga la primera en Google cuando se busca “Hanoi tours“. Sonríe cuando le comentamos que podemos ayudarla: “nunca sabe uno si sale a perder el tiempo o a ganarlo”, dice.

Al cabo de cuarenta y cinco minutos en los que básicamente hemos preguntado y escuchado, Thu Trang se disculpa porque tiene que irse. Al fin y al cabo, ella ya nos ha explicado lo que queríamos saber, y nosotros ya le hemos ofrecido la ayuda que necesita. El pragmatismo asiático admite pocos rodeos, especialmente por la mañana. Le pido que antes nos recomiende algunos lugares para comer, y escribe en un papel los lugares en los que probar los platos más típicos de Hanoi, junto a los precios que pagan los locales. Se levanta, nos damos la mano, y desaparece por la puerta.

Terminamos nuestro café, y nos quedamos un rato sentados sin decirnos nada. En la calle, la esquizofrenia de cientos de miles de motos circulando por los caminos del Tao. Hanoi es una contradicción que, a veces, funciona. Como los negocios sociales.

5 comentarios on Sígueme, Hanoi

  1. Laura
    11 junio, 2016 at 10:55 (2 años ago)

    Confío en que hay muchas Thu Trang’s en Barcelona, a algunas solo hay que encontrarlas y a otras hay que convencerlas de que lo son… abre bien los ojos porque alguna debes tener cerca, quizás tiene algo más de 23 y no es tan hiperactiva (por fuera), pero es igual de pragmática.. 😉 no busques muy lejos… 😉

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    • Pere
      14 junio, 2016 at 08:05 (2 años ago)

      Yo también confío en que hay muchas. De hecho, creo que conozco a alguna 🙂

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  2. Neus
    8 junio, 2016 at 12:23 (2 años ago)

    Bueno, me gusta la joven idealista y pragmática Thu Trang. Qué bien que se dedique a los negocios sociales y que pudieseis conocerla y ayudaros mutuamente. Sabiduría oriental… ¡Muchos besos!

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    • Pere
      8 junio, 2016 at 13:12 (2 años ago)

      Una gran persona, lo pasamos muy bien con ella. Hacen falta más personas como ella, en un país con tantos problemas, su labor tiene mucho impacto. Además, las actividades que organiza son excelentes. Cuando vayáis a Vietnam, no dudéis en contactarla.

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      • neus
        28 junio, 2016 at 08:01 (1 año ago)

        Así lo haremos… De momento, Baños de Montemayor. Con el pie en el estribo, muchos besosss!!!… dobles!!!

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