Olga y Victor

Las ciudades feas se recuerdan por las personas que conocimos en ellas. Durante el transiberiano, hemos conocido a unas cuantas personas.

El primer tramo es de Moscú a Kazan. En nuestro compartimento, un matrimonio de unos sesenta años. Vestidos con ropa de europeo pobre, y arrastrando dos grandes maletas de tela. Duermen en las camas superiores, más baratas, y nos preguntamos cómo podrá ella elevar su voluminoso cuerpo por la escalerita de la litera. Los rusos dicen que ir en un vagón de tercera no es lo más bajo que puede caerse. Lo más bajo es dormir en las camas superiores del vagón de tercera. Supongo que los que viajan en autobús acogerían a gusto una de esas camas.

Silencio, como en casi todos los principios con la gente de aquí. Al cabo de un rato (pueden ser 30 minutos o 10 horas, nunca se sabe) el silencio acaba rompiéndose. “Kazan”, decimos señalando con el brazo, para luego continuar con nuestra frase más repetida en el transiberiano: “Moscow, Kazan, Yekaterinburg, Novosibirsk, Irkutsk, Ulan Ude, Vladivostok,… Touriste, transiberian”. Es la sentencia más larga que sabemos pronunciar en ruso, y tras la cuál nos suelen mirar con cara de no comprender nuestra manera de concebir los periodos vacacionales.

Ella se llama Olga, y él Victor. Son ucranianos, y se dirigen a Kazan a visitar a su nieto. Se me ocurre decir “Ucrania, problems”, y ella me mira con la cara más triste que veré durante el viaje. Decido que ya me lo ha contado todo sobre la guerra en su país, y cambio de tema. Semanas más tarde, durante la cena, comentaremos el asunto de Ucrania con Tamara, una adorable jubilada que nos acogerá en su casa. Comentará que le sabe muy mal, cubriéndose el pecho con las manos abiertas. También comentará, en los postres, que Putin es un hombre fuerte, y que gracias a él se ha puesto de moda entre los poderosos rusos cuidar su físico. Tamara vive en Irkutsk, tan lejos de Ucrania como nosotros.

Olga habla algo de inglés, así que nos enteramos que trabaja como economista, y que su marido es profesor del conservatorio y toca el oboe en una importante orquesta que ha dado giras por todo el mundo. A veces conviene ser consciente de que un matrimonio mayor y pobre también puede vivir de la música o de la economía. Sin embargo, creo que a ellos les importaría poco esta revelación, y preferirían vestirse mejor y viajar con nuestras maletas.

Dormimos a trompicones, pero nos levantamos sin rastro de la resaca moscovita y con muchas ganas de salir a comernos el frío matinal. En el pasillo, actividad frenética de gente que va y vuelve del baño con su toallita al hombro, sorprendentemente despiertos y limpios. Un hombre mira fijamente por la ventana, aislado del trajín matinal, como meditando. Otro llena su vaso de agua caliente en la fuente del vagón. La encargada del coche va entrando en los diferentes compartimentos, arengando a sus ocupantes para que deshagan la cama y le devuelvan las sábanas sucias de noche.

Sacamos las maletas del cajón de debajo de la cama (las camas inferiores tienen su cofre para guardar la maleta, por eso son más caras pero también más seguras) y nos preparamos para bajar del tren en Kazán. Víctor, que prácticamente no ha pronunciado palabra en las 14 horas de viaje, nos regala dos monedas ucranianas, doradas como la cúpula de una iglesia ortodoxa. Yo aprovecho para pedirles una foto, pero Olga es coqueta y me indica algo así como “no con estos pelos, que me acabo de despertar”. Nos conformamos con posar junto a Victor, sentados en la cama.

La luz de la foto, como las monedas que nos han regalado, desprende una calidez antigua que en los próximos días, sin éxito, voy a intentar reproducir.

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[Para quien quiera complementar la lectura con más fotos, aquí tenéis nuestro álbum de fotos del Transiberiano]

12 comentarios on Olga y Victor

  1. Ktur
    3 mayo, 2015 at 07:13 (3 años ago)

    Meravelloses cròniques.
    Seran consetudinària lectura obligatòria abans de fer nones.
    Avanti!
    A.

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    • pere rovira
      10 mayo, 2015 at 15:21 (3 años ago)

      Sempre m’ensenyes alguna paraula nova… 🙂 M’alegra que ens llegim abans d’anar a dormir… Abraçades!

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  2. maria cardona
    27 abril, 2015 at 13:44 (3 años ago)

    Gran blog. Heu de preparar una novel·la…
    Besades!

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    • pere rovira
      10 mayo, 2015 at 15:19 (3 años ago)

      Ostres Maria, això són paraules majors… Ens faràs d’editora? 🙂 Un petó ben gran!

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  3. Neus
    27 abril, 2015 at 10:58 (3 años ago)

    ¡Muy bien! Olga y Víctor pobres y ricos a la vez, muy ricos, sin saberlo. Esa riqueza que no se mide en monedas, por eso te las dio, pienso, sino en cultura, como dices, querido Pere, en calidez, en luz…, en entenderse desde dentro… aunque tal vez, como escribes, les gustaría a Olga y Víctor tener vuestras maletas… Muy hermoso y emotivo, coincido con los lectores. ¡¡Besos!!

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    • pere rovira
      10 mayo, 2015 at 15:19 (3 años ago)

      Muy simbólico el detalle que observas de las monedas, tienes razón, por eso nos las dió. Lástima no poder hablar más con ellos, en estas situaciones uno querría hablar todas las lenguas. ¡Muchos besos!

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  4. Inés
    25 abril, 2015 at 16:17 (3 años ago)

    No sabia si estabais actualizando el blog porque en su día solo vi el primer post. Grata sorpresa al ver que si!!
    Acabo de leer todas vuestras aventuras desde que empezasteis este gran viaje y he de decir que es una autentica maravilla leeros y ver vuestras fotografías! Gracias por hacernos participes de vuestras experiencias, habéis conseguido que me enganche al blog!Un abrazo fuerte a los dos!

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    • pere rovira
      10 mayo, 2015 at 15:17 (3 años ago)

      Inés! Perdona pero no había visto el comentario. Muchas gracias por los “piropos”, intentaremos seguie escribiendo y tomando fotografías para poder tener siempre un lugar donde recordar los días de viaje. Nos seguimos leyendo! Un abrazo.

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  5. Pere Rovira Planas
    24 abril, 2015 at 18:10 (3 años ago)

    El vostre emotiu relat ens comunica magníficament que no calen gaires paraules per entendre’s. M’hauria agradat conèixer aquesta parella de la meva generació i parlar de música amb el Víctor.
    ¿Us va dir algun enregistrament de la seva orquestra? Abraçades!

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    • pere rovira
      25 abril, 2015 at 02:10 (3 años ago)

      No vàrem caure en preguntar-li. Sabem, però, que va fer concerts per Catalunya. Una de les millors ensenyances del viatge és que sabem molts més idiomes que els oficials. Ens entenem, sempre que hi ha voluntat per les dues bandes, d’alguna manera. Ara bé, com m’agradaria parlar rus i poder aprofondir en les vides de les persones que hem trovat…

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  6. Hierax
    24 abril, 2015 at 17:41 (3 años ago)

    He empezado leiendo con desgana vuestro relato y lo he finalizado ávido de nuevas entregas, viajaís rapidamente y sin descanso, casi no me extraña que Olga no comprenda nuestra manera de entender las vacaciones, sin embargo, tras leer, yo si he sentido reposar de la ajetreada vida que aquí llevamos.

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    • pere rovira
      25 abril, 2015 at 02:07 (3 años ago)

      Viajamos rápido lentamente 🙂 Escribir, y leer, es una buena forma de detener el tiempo. Qué ilusión verte por aquí Hierax, un abrazo!

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