Dónde está el viaje

Hace ya 18 días del inicio de nuestro viaje alrededor del mundo. Ese viaje que fue esperanza en los malos momentos, material de conversaciones alrededor de unas copas, excusa para pasar más tiempo con la familia, motivo de fiestas de despedida memorables, es ya una realidad presente.

Una frase de Limónov: “el hombre que se considera superior, inferior o incluso igual que otro hombre no comprende la realidad”.

Una frase de Cosmos: “la célula es un sistema tan complejo y hermoso como el reino de las galaxias y las estrellas; la maquinaria de la célula ha evolucionado laboriosamente durante cuatro mil millones de años”.

Limónov, de Emmanuel Carrère, y Cosmos, de Carl Sagan, son los dos libros que estoy leyendo estos días. Me parece que ambas citas nos quieren decir algo parecido. Forman parte de intuiciones sobre nuestra naturaleza y objeto que no soy capaz aún de precisar con palabras, pero que desde hace tiempo ocupan mis preocupaciones más filosóficas.

Uno de los objetivos de este viaje es ahondar en dichas intuiciones, y darles forma, y por ello me alegra que dos de los libros con los que más estoy disfrutando desde hace años se ocupen del tema, aunque con diferentes intensidades y desde perspectivas completamente distintas.

Pero decía que hace 18 días que iniciamos nuestro viaje. La primera parada fue París, como no podía ser de otro modo. No cambiamos nada en nuestro ritual parisino, precisamente porque la gran vidtud de Paris, lo que la hace la ciudad eterna, es que nunca hay que innovar para encontrar la felicidad, la belleza urbana más absoluta.

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Aquí tenéis más fotos de Paris

 

Paseamos por Montmartre y comimos una crèpe deliciosa de jamón, queso y champiñones. Bajamos caminando hasta el río y contemplamos Notre Dame, y el Pont des Arts, y nos aceramos a la Ile de Saint Louis a tomar un helado de caramelo salado en Berthillon. Cenamos una choucroute en Lipp y vimos como el Barça ganaba al Madrid estirados en la cama en la habitación del hotel. Felicidad máxima.

Al día siguiente, el tren nos llevó a Berlín. Nos alojamos en un apartamento en Prenzlauer Berg, porque en Berlín hay que hacer un poco el hipster para disfrutarla. De otro modo, la suciedad que adorna sus rincones no sería tan encantadoramente acogedora. Como nos dijo Daniel, nuestro anfitrión, “siendo de Barcelona y vininendo de Paris, Berlín os parecerá una mierda. Es una ciudad que se disfruta de otro modo, y requiere tiempo conocer ese modo.”

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Aquí tenéis más fotos de Berlín

 

Estuvimos cuatro días que pasaron dulcemente deprisa, con la compañía añadida de mi hermana (que bajó desde Noruega para despedirnos) y sus historias sobre lo atrasada que está la civilización en Oslo, la socialdemocracia más avanzada del mundo, donde no se puede comer ni beber bien. En Berlín sí se come bien, muy bien.

Disfrutamos especialmente en Belyzium, una chocolatería artesana que sirve el chocolate como los italianos el café. Un espreso de chocolate 100%, con un toque de chile, servido por un tipo muy orgulloso de su producto, bajo los efectos alucinógenos del cacao y alguna cosa más. Al día siguiente nos lo encontramos por la calle, y se estampó contra una farola porque no podía dejar de mirar a mi hermana. O quizás a mi, no lo descarto. Todo muy berlinés.

En Berlín pensé en cómo es posible que esta ciudad sea la capital económica de Europa. Me pregunto si es algo que indica la decandencia inevitable de Europa, o que el continente todavía sigue por delante del mundo en casi todo.

Cogimos el tren hacia Varsovia. No teníamos grandes esperanzas, en parte porque nuestros dos amigos polacos nos habían hablado pestes. Bárbara nos dijo que no hay nada que ver en Varsovia, y Piotr nos preguntó qué pecado pretendíamos expiar visitándola. Los polacos son así, parece ser.

Se me ocurren pocas ciudades que hayan sufrido tantos ataques como Varsovia. La mitad de los séis millones judíos que mataron los alemanes eran polacos. Vale la pena visitar los museos de la ciudad para recordar su terrible historia. También vale mucho la pena la sopa de lentejas de Kumpir House, acompañada por una cerveza. Y tomar un té verde en un café junto a la universidad, y pensar en lo hermoso de pasar un año de Erasmus en Polonia y vivir un amor polaco contra el frío.

 

Y Varsovia nos llevó a Moscú en un viaje de tren que merece un post a parte. Moscú, verdadero comienzo de nuestro periplo alrededor del mundo. Podría decirse que hasta aquí sólo hemos escrito el prólogo, y ahora empieza el primer capítulo de la novela.

Antes de terminar, un recuerdo.

Cuando era pequeño, tendría unos 4 o 5 años, fui a esquiar con mi madre y una amiga. En el autocar de camino a los alpes franceses, no paraba de preguntar “y el viaje, ¿dónde está el viaje?”. Parece ser que había escuchado hablar tanto de “el viaje”, que no podía comprender que no pudiera tocarlo, que no pudiera verlo.  Es una anécdota que siempre nos hace reír.

Sin embargo, treinta años más tarde, sigo haciéndome la misma pregunta. Tenemos un año por delante para descubrir dónde está el viaje.

 

 

10 comentarios on Dónde está el viaje

  1. Neus
    11 abril, 2015 at 18:24 (3 años ago)

    El viatge penso que sou vosaltres. El viaje eres tú como la ciudad de Kavafis eres tú. Bueno, eso pienso, puedo equivocarme. El viaje quizá también diluya certezas o tal vez afirme dudas. Volveréis cambiados y los lectores también cambiaremos. ¡Gracias, viajeros!

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    • pere rovira
      15 abril, 2015 at 16:38 (3 años ago)

      Muy buena respuesta. Enronces tengo que averiguar a dónde me llevo 🙂 Gracias por comentar, seguimos escribiendo y leyendo juntos!

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  2. Orioln
    8 abril, 2015 at 21:50 (3 años ago)

    Quina sorpresa Pere!!!   Me’n alegro moltíssim  que hagis pres aqyesta  decisió,  i que de ben segur que mai oblidaras.

    Quan parafrageixes al  sagan, crec que també es molt proper al viatjar a cultures llunyanes i desconegudes.   Que petits que som,  i que gran que és la terra, tantes coses a veure, viure.,  gent a conèixer ..  Es una pena que, tot i que en general tots podríem permetre’ns de fer aquests tipus de ‘personal Journey’ ,  no ho prioritzem, o que necessitem una excusa d’una mala ratxa per arribar ho a plantejar.

    En Pere d’aquest viatge serà un Pere diferent al de bcn.

    Al final de la peli de salvad al soldado Ryan Li pregunten al Tom Hanks a que es dedicava abans del malson, com si tingués una segona vida on era feliç. Durant un viatge passa al revés: el passat és com si fos pitjor.  Només Durant els primers dies del viatge respondras ràpid a la pregunta de ‘a que te dedicasl? ‘   doncs el Pere d’abans, ara i futur són vides diferents.

    I si hagués nascut aquí?  I si no hagués passat allò? I si em passa allò altre? i si i si i si ?….   Els isis ens haurien de fer viure cada dia com l’últim, i en canvi, ens acaba fent por el futur incert

    La vida és un viatge.  la felicitat no és el destí. Cal disfrutar del camí.

    Disfruta i deixa’t portar.

    “all of human history has happened on that tiny pixel,”

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    • Pere Rovira
      9 abril, 2015 at 20:11 (3 años ago)

      Oriol, quin gran comentari! Moltíssimes gràcies per aportar i pels consells. Espero i desitjo que a la tornada poguem fer unes quantes cerveses per compartir els nostres viatges, interiors i exteriors. Una abraçada ben gran!

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    • Pere Rovira
      9 abril, 2015 at 20:12 (3 años ago)

      Encara no hem tingut temps de veure les pelis… però que sàpigues que vaig comprar un USB de 128GB amb totes les pelis… El USB més meravellós de la història (o com a mínim dels darrers vint anys!) Una abraçada amic!

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  3. Rafa
    8 abril, 2015 at 20:21 (3 años ago)

    bien bien bien!! Mucho ánimo en el largo viaje! Haz un post solo con la lista de libros, que seguro que será buena 🙂 un beso a los dos! Y poned los enlaces de los bares 😉

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    • Pere Rovira
      9 abril, 2015 at 20:13 (3 años ago)

      Pensando ya en listas para SEO? Debo decirte que, ahora mismo, el SEO ha muerto del todo! 🙂 Haremos esa lista, pero para los amiguetes, y sólo cuando hayamos leído los libros, te parece? De momento, no te pierdas Limónov. Seguro que te gusta, y ahora tienes una gran terraza para disfrutarlo al sol. Abrazos amigo!

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  4. Laura
    7 abril, 2015 at 21:54 (3 años ago)

    Parece que el frío, el viento y la lluvia os han dado tregua. O no, y es simplemente que ese estado sublime en el que estais no entiende de meteo. Brutal la anécdota del viaje y el autocar!
    Esperando saber más de ese tren a Moscú.

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    • pere rovira
      8 abril, 2015 at 07:35 (3 años ago)

      Lauraaaa! 🙂 Efectivamente, el frío nos recogió en casa, el frío y un resfriado que ya he superado 🙂 La verdad es que no paramos, y casi no tengo tiempo de pararme a escribir. Ayer, por ejemplo, me pasé horas embobado en la ventana del tren, sin poder dejar de mirar. Pero pronto vendrán más aventuras, todo es coger carrerilla! Abrazos!

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