Anchos de vía

El tren hacia Moscú salió de Varsovia con dos horas de retraso. Por un momento pensamos que el destino se resistía a llevarnos hacia lo desconocido. Fue inevitable observar a las personas que esperaban en el andén. ¿Con quién nos tocará en el compartimento? Es uno de esos momentos en que los prejuicios afloran, y uno desea que le toque con la persona más aséptica que ven sus ojos. Pero no fue así.

Esperando el tren, con nuestro equipaje al completo

 

Nos tocó con dos tipos con aspecto de ser bastante brutos y algo mafiosos, ropas y maletas sencillas, y sin hablar pizca de inglés. Pero si algo vamos aprendiendo después de varios días de tren (escribo estas lineas desde Novosibirsk, con unas 75 horas de tren a mis espaldas en poco más de una semana) es que las primeras impresiones suelen engañar (y digo suelen, porque a veces por desgracia no engañan, como veremos en otros relatos del viaje que guardo en el horno)

Serguei iba camino a Minsk, era el “intelectual”, leyendo en alemán a Jo Nesbø, sabe pronunciar alguna palabra en inglés, pero poco interesado en conversar desde su litera superior. Para hablar estaba Faizal, incapaz de comprender una palabra de inglés, pero que de algún modo nos contó su vida y le entendimos: vive en Azerbayán, a orillas del mar Caspio, tiene 4 hijos, es musulmán (aunque come embutido con devoción) y le parece una locura que llevemos 5 años juntos y no hayamos procreado todavía.

Sobre las once de la noche llegamos a Bielorusia y se paró el tren. Subió la policía de control de aduanas y nos hizo abrir las maletas. Por suerte, una policía hablaba francés y pudimos entendernos. Puras preguntas estúpidas que siempre te hacen sentir culpable de algo. A Faizal le hicieron vaciar todo su equipaje, quizá por su aspecto más oscuro, quizá por pura rutina.

Y entonces se fueron los policías, y el tren en lugar de avanzar retrocedió, y se comenzó a elevar. Serguei vió nuestras caras de sorpresa y nos tranquilizó: “es el cambio de ancho de vía, en Rusia el ancho de vía es diferente.” Cuenta la leyenda que el Zar fue a supervisar las obras del ferrocarril y, al ver las vías que se estában instalando, sacó su sable y lo dejó en el suelo, y a continuación dijo: “las vías serán anchas como mi sable”. Y así nació el ancho de vía ruso. No he podido contrastar la leyenda, pero si non e vero e ben trovatto, porque a veces sí parece que los rusos son un poco así.

La operación de cambio de vía dura unos cuarenta y cinco minutos, tras lo cuál en un cuarto de hora nos plantamos en la primera estación de Bielorusia, Brest. Faizal me indicó que bajara con él, que quería hacerme la primera foto en territorio soviético. Y movido por la emoción, en pijama, cogí el paquete de American Spirit, el teléfono y la chaqueta, y bajé del tren. Hicimos la foto de rigor, y nos reunimos con Serguei y el revisor, que estaban charlando en el andén.

Decidí liarme un cigarrillo. Me preguntaron que por qué liaba cigarrillos, por qué no comprarlos hechos. Intenté explicarles que me gusta más, que es más barato y se fuma menos. Y entonces sucedió. Encendí el cigarrillo, di algunas caladas, y comenzaron a mirarme raro. Faizal, con el rostro cambiado, me hizo señales para que le diera el cigarrillo. Empezó a olerlo. Me dijo algo que no comprendí por sus palabras pero sí por la situación: “estos tipos se piensan que me estoy fumando un porro”, pensé. En efecto, eso pensaban.

En ruso tabaco es “tabak”, así que repetí la palabra varias veces, al tiempo que apagaba la colilla bajo mis zapatillas, congelado en la noche bielorusa, con mi pijama, en un andén de Brest, casi la una de la madrugada, y sin dinero en los bolsillos. Al verme repitiendo “¡tabak, tabak!” con insistencia, dejaron de hablar con sospecha entre ellos, momento que aproveché para subir al tren, meterme en mi cama y desear que el revisor no viniera tras de mi. Y quién sabe, quizás tuve mala suerte. O quizás buena suerte,  porque pude continuar mi viaje.

Dormí bastante mal, pero a la mañana siguiente estaba feliz. En unas horas pisaríamos Rusia, inicio verdadero de nuestro viaje. Faizal extendió su chaqueta en el suelo, y se dispuso a rezar. Nos indicó que no era necesario que le dejáramos sólo. Cristina comentó que esos rezos bien servían como estiramientos, y puede que haya algo de verdad en el tema, porque su enorme cuerpo azerbayés se flexionó de lo lindo.

 

Con Faizal, nuestro primer amigo en Rusia

Con Faizal, nuestro primer amigo en Rusia

 

Seguimos hablando, intentando explicarle que no, que no teníamos hijos a pesar de llevar cinco años juntos. Nos dijo que los hijos unen a la familia, que son imprescindibles para garantizar su unidad. Al final, le dije que después del transiberiano tendríamos el primero, y pareció hacerle gracia la idea de habernos influído en algo. Es el momento en que se produce la primera complicidad, y lo aproveché para pedirle un selfie. Ya éramos amigos.

Al llegar a Moscú, Faizal insistió en acompañarnos a la estación de metro. Nos compró los billetes (no llevábamos rublos todavía), nos acompañó hasta el andén y nos indicó la dirección correcta. Nos dimos la mano, y llegó nuestro metro. Desde la ventanilla, le hice el gesto de dormir a un bebé en los brazos. Se rió, y ya no le vimos más.

 

18 comentarios on Anchos de vía

  1. Eli
    16 abril, 2015 at 07:01 (3 años ago)

    jajajaja! jo també m’he partit. No deixeu d’escriure que ens encanta llegir-vos! Seguiu com fins ara, gaudint a tope del viatge. Molts petonets!

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  2. Pere Rovira Planas
    14 abril, 2015 at 09:37 (3 años ago)

    Aquest blog serà una de les meves lectures predilectes dels propers mesos. Viatjar, escriure i estar junts… ¿Què hi pot haver que sigui millor? Abraçades paternes!

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    • pere rovira
      15 abril, 2015 at 16:36 (3 años ago)

      Poques coses hi ha millors… llegir, menjar,…

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  3. Orioln
    14 abril, 2015 at 02:50 (3 años ago)

    No et descuidis de fer una foto als magnífics lavabos del transiberià. són dalta enginyeria rusa xd

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    • pere rovira
      15 abril, 2015 at 16:35 (3 años ago)

      Jajajaja… La tinc però dubto si cal publicar-la 🙂

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  4. Neus
    11 abril, 2015 at 17:49 (3 años ago)

    Me gustan mucho el texto, sobre todo los dos últimos párrafos. ¡Adelante viajeros!

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    • pere rovira
      15 abril, 2015 at 16:35 (3 años ago)

      ¡Adelante vamos! Sin prisa pero sin pausa

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  5. Adrián
    10 abril, 2015 at 07:31 (3 años ago)

    muy bueno !! viajar al este es siempre un enigma !! sigue escribiendo que esto va muy bien !! saludos desde Madrid (hoy llueve aca)

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    • pere rovira
      15 abril, 2015 at 16:34 (3 años ago)

      Más enigma de lo que esperaba, y también mucha magia… Después de varios días sin internet, espero publicar de nuevo pronto. Gracias!

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  6. Òscar
    10 abril, 2015 at 06:43 (3 años ago)

    Quina enveja que feu…

    Ò

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  7. Orioln
    9 abril, 2015 at 21:28 (3 años ago)

    Per un moment pensava que t’havies trobat a un rus que tenia un somriure a la cara. Ha sigut una il·lusió òptica!! :d

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    • pere rovira
      10 abril, 2015 at 05:00 (3 años ago)

      jajaja! aquest no gaire, però no creguis, n’hem trobat molts que riuen molt! 🙂

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  8. Marina
    9 abril, 2015 at 20:24 (3 años ago)

    És tot un gust llegir les vostres passes pel món. No deixeu d’explicar-nos les peripècies que ens permetran compartir una mica de la vostra aventura. Suposo que tot just heu començat a trobar gent que no entén com viviu (com això de no tenir fills en cinc anys) i que vosaltres no entendreu com viuen. Un bon antídot pels prejudicis i pel que cadascú entén com a “normal”….
    M’he partit amb el moment “tabak, tabak” en pijama… Jaja!
    Una abraçada

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    • Pere Rovira
      9 abril, 2015 at 20:44 (3 años ago)

      Hola Marina!

      Gràcies per comentar al blog. Una part fonamental d’aquest blog és poder-vos anar llegint, per sentir-vos una mica més a prop en aquest viatge. El propòsit principal d’aquesta volta al mon és efectivament demostrar que a tot arreu hi ha gent que mereix la pena conèixer, més enllà de les idees que tenim de cada indret, i que ens hem format sovint sense gaire coneixement de causa. Això sí, espero que el moment pijama no es repeteixi gaire 🙂
      Ens veiem per aquí!

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  9. ana
    9 abril, 2015 at 18:52 (3 años ago)

    Ahora sí vamos bien 🙂

    Hoy ha venido Salvatore a vernos y nos ha contado lo bien que lo pasasteis en Moscú….

    Son serios los rusos no es así? será el clima creo yo.

    Gracias por los relatos!

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    • Pere Rovira
      9 abril, 2015 at 19:21 (3 años ago)

      ¡Me alegro que la cosa vaya para bien! 🙂 La verdad es que por aquí, las cosas van cada vez mejor. Dile a Salvatore que ya nos hemos terminado su primer bote de tomate. Incluso lo hemos usado para hacer una especie de “pa amb tomàquet” a la Siberiana 🙂 Abrazos Ana!

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